De Max Sapolinski a Carlos Maggi y El Pais
Cr. Max Sapolinski
En el artículo publicado por el Dr. Carlos Maggi en su columna “PCI & PCE” titulado “¿Se supera la paradoja capitalina?” del pasado 20 de marzo, se me menciona y se concluye en que poco menos, obro en papel de implacable inquisidor.
Seguramente no me habría dedicado a redactar estas líneas si no tuviera por el Dr. Maggi desde siempre, la mayor admiración como escritor, pensador y batllista a carta cabal.
Por supuesto, considero que habría sido preferible un preliminar intercambio de ideas personal y no parapetados tras las letras de molde. Y no sólo con relación al hecho puntual de la postura del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado ante las acciones adoptadas por un dirigente del Partido del departamento de San José, sino sobre la problemática general que se vincula a estos sucesos. Ojalá podamos encontrar una oportunidad para ello. Lamentablemente el Dr. Maggi ha optado por estigmatizarme sin haber conversado nunca conmigo y parafrasea a Nietzche para considerarme digno de la mayor desconfianza.
Para quienes hemos hecho de las ideas liberales y del respeto a las opiniones ajenas motivo fundamental de nuestro accionar político, para quienes hemos denunciado desde siempre, el oprobio que, para la condición humana significan todas las “inquisiciones”, las pasadas, las presentes y las que se corre el riesgo de padecer en el futuro y que por añadidura llevamos en nuestras venas sangre hermanada de quienes sufrieron en carne propia las aberraciones de aquella Inquisición a la que hace alusión el Dr. Maggi, la comparación empleada por el ilustre cronista, por defender una postura política, resulta de una crueldad inusitada. En el acierto o en el error no es más que eso: una posición política. Como tal, abierta a recibir los más variables apoyos u oposiciones, que admitiré con la tolerancia que corresponde y con la esperanza de que la ofuscación no me conduzca hacia el agravio. El día que califique a alguien como “inquisidor”, espero que se lo merezca.
Pocos comentarios merece el hecho puntual. Las declaraciones a las que hace alusión el Dr. Maggi son versiones extractadas de medios de comunicación del departamento de San José. Nunca dije que el dirigente en cuestión sería “sometido a lo que resuelva la Comisión de Ética del Partido Colorado”. Por el contrario, expliqué que ante denuncias recibidas por una eventual violación a las resoluciones adoptadas por la Convención Nacional del Partido del 19 de diciembre, el Comité Ejecutivo Nacional resolvió proceder de acuerdo al procedimiento establecido en la Carta Orgánica partidaria, cumpliendo las garantías del debido proceso. Es decir, que se enviarían los antecedentes a la Comisión de Etica para que ésta se pronuncie, elevando su informe a la Convención Nacional, que es el órgano competente para adoptar decisión.
El 24 de febrero de 2010, el mismo dirigente involucrado, le expresó al medio “Primera Hora” de San José que era lógico, normal y previsible que se sometieran los antecedentes a la Comisión de Ética. También recordó que ya había efectuado acuerdos como el que se cuestiona en dos oportunidades y que había recibido un apercibimiento de los órganos partidarios. El Partido Colorado constituye, por cierto, una asociación de hombres libres pero, también, cabe esperar una coherencia mínima en las posturas de los miembros de toda asociación y el funcionamiento de mecanismos de control que aseguren ese ínfimo grado de coherencia.
Créame el Dr. Maggi que hacer funcionar los resortes partidarios está muy lejos de pretender encender las hogueras de la Inquisición y que nuestra trayectoria tiende justamente a romper con las armaduras medievales a las que hace alusión.
Quizás sea más importante que mencionar la injusta agresión a que se me ha sometido, aportar algunas reflexiones sobre la campaña a la que aparentemente está abocado el Dr. Maggi en torno a las bondades de implementar una votación conjunta entre blancos y colorados para contraponer esas fuerzas coaligadas a la obtención de posiciones por parte de los candidatos del Frente Amplio.
Quienes hemos alcanzado cierto protagonismo dentro de Partido Colorado, que tal vez nos habría sido ajeno si éste hubiese mantenido su floreciente devenir de décadas atrás, tenemos en claro que la vigencia del Partido es positiva para la República y que ésta se mantendrá en la medida en que sepa desarrollar su propuesta, que siempre ha sido de libertad, tolerancia y justicia social puesta al día en función de la época que nos ha tocado vivir. Eso sucederá en tanto que el Partido sepa estar cerca de la gente y ello no será buscando alianzas cuyo único objetivo sea desplazar a un adversario.
Unirse con el único objetivo de vencer a otro con prescindencia de los principios, y por meras consideraciones estratégicas entraña dos riesgos: el naufragio a la hora de la aplicación de propuestas coherentes y la alienación de las preferencias populares.
La segunda mitad del siglo XIX ya presenció intentos fusionistas que se vieron signados por el fracaso. Andrés Lamas sostenía en su tan recordado “manifiesto”: “Repudiando las divisas, repudio todas las tradiciones odiosamente personales y de guerra civil representadas en ellas”. Con nuestra actual perspectiva histórica podríamos afirmar que, por suerte, aquellos intentos de fusión naufragaron, sin que ello implique, necesariamente, un juicio válido para toda circunstancia y para toda la eternidad. La vigencia de los partidos se reforzó, todos ellos participaron de la construcción de un país democrático, cada uno defendiendo sus ideas y el Uruguay pudo contar con el empuje reformista del batllismo que lo situó a la vanguardia del mundo.
El Dr. Maggi sostiene en el artículo de marras que la política es “un trato sobre porcentajes”. Me permitiré disentir. En mi criterio, la política es la forma de buscar soluciones para la gente. Es el instrumento que permite alcanzar el gobierno para algo más que ocupar posiciones a cualquier precio. Hace cosa de un mes el historiador y periodista Lincoln Maiztegui Casas, que notoriamente no es correligionario ni del Dr. Maggi ni de quien esto escribe, reflexionaba: “No creo en las “familias ideológicas” y sí creo en que todos los partidos y coaliciones políticas que actúan en el país tienen sus particularidades y su razón de ser. Fusionar a blancos y colorados, con meros objetivos electorales, significaría el colapso histórico de las dos viejas divisas”. Agrego yo: un sacrificio que, probablemente, no conseguiría ningún beneficio para la sociedad, lo que en definitiva, debería ser el principal objetivo de todos quienes hacemos política.
Créame el Dr. Maggi, que mis desvelos, y el de todos los que compartimos circunstancialmente la dirección partidaria, no se basan exclusivamente en permitir que el Partido Colorado sobreviva. El objetivo prioritario es poder incidir positivamente en pos del bienestar de toda la ciudadanía, cualquiera sea su postura política partidaria. Así lo aprendimos desde niños abrevando del ideario batllista. Con ese norte bregaremos duramente para imponer nuestras ideas, sabedores que todos los Partidos son distintos, tal vez ni mejores ni peores, pero distintos.
Pretender juntarnos con quien es distinto con el único objetivo de vencer a un tercero también distinto constituye un objetivo menor. Si el futuro nos marca la necesidad de constituir eventuales acuerdos, deberán ser sobre bases sólidas, dignas de mejor causa que la de sacar a alguien de una posición, como si las posiciones fueran el único propósito del quehacer político. Como siempre, y también en esto, la ética de la responsabilidad debe marcar nuestro derrotero.
Supongo que si no me hubiese sentido herido moralmente por los adjetivos y las comparaciones manejadas por el Dr. Maggi, no habría dedicado mi tiempo a escribir estas reflexiones. Lamento que una personalidad del calibre y la trayectoria del mismo haya optado por manejarse con extractos periodísticos y tal vez con algunos comentarios no del todo fieles. Siempre se está a tiempo de una disculpa.
Publicado hace un año por Administrador Vamos Uruguay
Hace un año wilson freddy agesta garay dijo...
CREO CORRELIGIONARIOS QUE LAS VIEJAS COSTUMBRES DE ...EL ME DIJERON...CREA UN CONFLICTO A VECES ESTRESANTES ENTRE GENTE DE BIEN SIN QUE ELLAS PRETENDAN LLEGAR AL TAL PUNTO DE IRRITACION PORQUE LAS PARTES NUNCA ENTABLARON EL ESTAR CARA A CARA QUE ES COMO MUCHAS VECES LAS CUESTIONES SE ACLARAN Y APLACAN UN POCO.
COMPARTO SU POSICION POLITICA Y ADEMAS... Ver más NO ACEPTO LAS FUSIONES.
EL PARTIDO COLORADO ESTA HERIDO POR LAS INJUSTAS AGRESIONES QUE EL UNICO FIN FUE EL DE LOGRAR EL PODER ABSOLUTO DE LAS MASAS POR PARTE DE LOS ADVERSARIOS DEJANDO DE LADO LA TRAYECTORIA INTACHABLE DE NUESTROS COMPATRIOTAS.
EL RECONOCER UN ERROR O UN MALENTENDIDO ES DE HEROES.
EL PARTIDO TIENE MUCHOS HEROES.
Hace un año Fernando Reyes dijo...
Es compartible que comparar a Max con lo que el imaginario colectivo asocia a un inquisidor del siglo XVI no es muy feliz.
Sin perjuicio de esto, que no es menor porque hiere la sensibilidad de nuestro compañero, es imposible no compartir la sensatez del punto que plantea el Dr. Maggi en su artículo.
Para quienes estén interesados en leerlo en su totalidad, este es el link.
http://www.elpais.com.uy/100320/predit-477687/editorial/%C2%BFse-supera-la-paradoja-capitalina-
Hace un año jorge quarti dijo...
Creo que esta interesante y respetuosa polémica entre Max y Carlos está volando muy alto, tal vez en la estratósfera,y quizá sería necesario hacerla aterrizar o por lo menos bajarla un poco más a tierra, allí donde los ciudadanos vivimos diariamente. Yo, que vivo en el lugar donde se origina la polémica situación, San José, no presiento que esto se trate de ni de política de fusión ni de inquisisión ni nada parecido. Tampoco de aliarse para que otro no gane, simplemento lo veo como un ciudadano de a pié que ve que en su comunidad local,en su pueblo, en su ciudad, las cosas relacionadas a su administración, marchan relativamente bien y que no quiero que eso cambie. Ahora estoy en la disyuntiva, el Partido Colorado es imposible que gane por la abismal diferencia de votos que hay con los blancos y frentistas, ergo, aquí la municipal se va a definir entre ellos. A los más que podemos aspirar, con mucha suerte, es a tener 1 edil en la JD, lo que en 31 miembros nada significa. En mi modesto razonamiento preferiria perder ese solitario edil y no todos los logros que ha se han hecho en la IMSJ, por que de ganar el FA nos aumentarían los impuestos como en Mdeo.,se deteriorarían las calles, el alumbrado y todo lo que ya sabemos que ocurre con las administraciones frentistas. Yo lo reitero, no soy dirigente, ni convencional, sólo un humilde votante colorado que no quiero cambiar las cosas cuando ellas se hacen bastante bien. Por lo tanto, si voto al PC le estaría facilitando el triunfo al FA y en esto no hay nada de familias ideológicas, fusión, ni nada parecido, simplemente quiero que no me aumenten los impuestos y siga una administración prolija como la actual, por supuesto con sus luces y sus sombras pero aceptable al fin
Hace un año Juan Perez dijo...
El Sr Sapolinski parece olvidar que blancos y colorados ya votaron y vencieron juntos en 1999, eso no hizo desaparecer a ninguna de las dos colectividades históricas.
Unirse para derrotar al Frente, no es una unión de distintos contra otro distinto, y si así lo ve se equivoca, ningún blanco de bien lo llamó de HEREFORD a Bordaberry, o se preocupa de sus credenciales democráticas.
Solo con la posición del Frente Amplio sobre Cuba, les debería para darse cuenta, donde se encuentran las diferencias y donde las similitudes, en temas no menores como la libertad, espíritu democrático republicano y respeto a los DDHH. Podría hacer una larga lista de coincidencias sustanciales, entre los partidos históricos, desarrollar esta estrategia de enfrentarse con los blancos, solo mejorará las condiciones de victoria de la primer minoría, pero ese no sería el problema, el problema es que en Frente Amplio es tolerante, solo cuando es gobierno, lo anunciaron durante la campaña electoral para la presidencia, eran la única “garantía de estabilidad”, proviniendo de quien venía, no era menos que una amenaza. Resultan tan antidemocráticos, que luego de 2 plebiscitos, ahora esa fuerza política, pretende crear una nueva figura, la eliminación de las leyes.
Como el Cr. Sapolinsky puede confundir o identificar a cualquier partido histórico con el Frente Amplio? No, esta muy equivocado, el frente es otra cosa y lo ha demostrado con múltiples acciones.
Hoy se han convertido en censores morales de todo el espectro político, menos el propio, ahí conviven con un ex Intendente que aún sigue sin aclarar su participación en el caso casinos, De los Santos con Satenil, y muchos otros casos, pero igual ellos descalifican, muchas veces sin pruebas, y eso Sr Sapolinsky, usted bien lo sabe, y si no lo ha sufrido, es porque no constituye una amenaza.
El triste papel que están haciendo, algún día lo van a tener que reconocer, es una grave equivocación, enfrentándose con el Partido Nacional.
Muchos de los que votamos a Pedro, lo hicimos, porque pensábamos que votábamos, al que se enfrentó, al poder absoluto de la mentira y politiquería del Frente (los Michelini), Esa persona que en defensa de la verdad y de su padre, no dudo ni un momento, poniendo en juego muchas cosas, ese era nuestra esperanza, con inteligencia y valor los había enfrentado, ese era el nuevo político que buscábamos, y al que los frenteamplistas no lo van a olvidar ni lo van a perdonar nunca.
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