Luego del ciclo electoral, se inicia nueva etapa
Fitzgerald Cantero
Ha finalizado un nuevo ciclo electoral. Para quienes defendemos el sistema republicano de gobierno, las elecciones constituyen una alegría especial. Votar, es la decisión política más importante, que será continuada luego por todas las decisiones que adopten las nuevas autoridades.
Hemos visto con pena una campaña departamental fría, apática, en la que los ciudadanos no se sintieron atraídos por la política. Ante esto, algunas voces se alzaron, proponiendo volver al sistema anterior a la reforma de 1996. Esto es, en cuanto a lo departamental, elegir presidente e intendentes en el mismo acto eleccionario.
La famosa reforma política, necesita de análisis profundos que pongan sobre la mesa todos los aspectos referidos a las elecciones y al sistema electoral en sí. No es poca cosa, y no debe ser resuelto a la ligera, motivados por una campaña que no entusiasmó.
Es un área a la que desde Alternativa, le prestaremos especial atención en nuestro próximo número.
El ciclo electoral nos dejó otras lecturas. Nos referiremos hoy, al partido de gobierno. Luego del batacazo del ciclo 2004-2005, el Frente Amplio (FA) comenzó a caer. Sin dudas que, si es difícil crecer, más aún lo es mantenerse, y luego de haber ganado en primera vuelta (octubre de 2004) y de pasar de una a ocho intendencias (mayo de 2005), se hacía harto difícil poder mantener ese caudal electoral.
En el período 2009-2010, a pesar de haber retenido el gobierno nacional y cuatro intendencias, y haber sumado la de Artigas (a la fecha de esta edición, está en disputa la intendencia de Florida, que se definirá con los votos observados), lo más notorio es que el FA perdió Treinta y Tres, Paysandú y Salto, y tuvo un descenso de más del 10% de los votos en Montevideo, respecto a la elección de octubre pasado, y de más del 15% si la comparación se hace con la departamental del 2005. Esto significa que el FA sufrió importantes derrotas electorales, con la consecuente reacción sicológica y anímica. En la elección nacional, apuntaban a ganar en primera vuelta, no lo lograron; pretendieron instaurar el voto epistolar, quedaron muy lejos; apostaron a “anular” la ley de caducidad, y tampoco llegaron. En lo que sí fueron exitosos, fue en ganar el balotaje. Pero no fue un mérito importante, ya que el candidato desafiante, Luis Alberto Lacalle, consolidó en noviembre la desastrosa campaña que había iniciado luego de las internas.
Esto debe sumarse a la desastrosa votación para los municipios (“alcaldías”), que tuvo a Montevideo como locomotora de un tren condenado a descarrilar. Sólo el 35% de los montevideanos votaron por listas de alcaldes.
Esa baja votación, debería obligar a los candidatos electos a no asumir los cargos, a reconocer que el sistema es un mamarracho y que se fracasó en persuadir a la población de las supuestas “ventajas” del mismo. Los montevideanos le vamos a pagar 80.000 pesos a 8 ciudadanos que carecen de representación y de legitimidad. El mensaje de la ciudadanía, por abrumadora mayoría, fue claro: no queremos alcaldías.
Sin dudas que la dirigencia de nuestro partido, deberá analizar el resultado de todo el ciclo electoral. En ese ejercicio deberá estar la premisa que el FA no es imbatible y que con un trabajo constante, sin pausa, en 2015 estaremos, nuevamente, al frente del gobierno.
