P. Sociales ¿eficiencia o romántica retórica?
Andrea Maddalena
El sistema de políticas sociales constituyó a la integración social del Uruguay, pero actualmente no funciona eficientemente porque fue diseñado para una sociedad que ya no existe. La ingeniería institucional de las políticas sociales estuvo basada en la centralidad del trabajo como estructurador e integrador de la sociedad, junto con la escuela Pública, la familia y el barrio. Estos pilares han sufrido transformaciones radicales, particularmente desde la década del 90, donde nuevos fenómenos sociales, determinan realidades nuevas y nos obligan a reconvertir los instrumentos viejos para modificarlas y mejorarlas.
La brecha entre las reales necesidades sociales y las alternativas implementadas en nuestro país durante los últimos años desde la reapertura democrática es determinada por la altísima fragmentación y la combinación inexacta y a destiempo de políticas focalizadas y programas universales; la escasa importancia que se brinda a las particularidades locales; los énfasis negados a la perspectiva de género en los programas ( hoy se manifiesta un cambio significativo pero insuficiente); la participación restringida de la sociedad civil a la implementación de los programas ya diseñados, como otras variables de igual importancia.
La diversidad debe integrarse en la implementación de los políticas públicas, las políticas sociales y económicas son expresión de un mismo proyecto de país y de una visión de sociedad; pero constituyen dos dimensiones diferentes. El financiamiento de las políticas sociales y la sustentabilidad social de las políticas económicas siguen constituyendo un único problema para nuestro país, donde muchas veces se han confundido acuerdos con consensos forzados que se asumen para la opinión pública pero son de imposible concreción. Este tipo de ejercicios no le hacen bien al sistema en su conjunto, tiende a desacreditar las experiencias democráticas y suma frustraciones, en particular a los grupos sociales en situación de pobreza. No hay derecho a negar los acuerdos cuando son posibles, eso es mezquindad, pero tampoco hay derecho a ilusionar a la gente con gestos de acuerdos que todos sabemos que no se van a cumplir.
Por eso creemos que el Uruguay necesita de señales claras por parte de los partidos políticos de que les preocupa y se están ocupando de la situación de emergencia social. Cuando los umbrales mínimos de dignidad no se satisfacen, comienzan ha existir razones suficientes para descreer de la democracia. Antes era el estado de Bienestar, hoy deberíamos hablar de una sociedad de bienestar, obra y consecuencia de la sociedad en su conjunto.
Que se instale nuevamente en el Uruguay como en tiempos de Batlle y Ordóñez -aggiornada a nuestro momento histórico-, depende de la sociedad toda, por eso se deben debatir ideas permanentemente, profundizarlas para que prosperen en el mediano y largo plazo, y proponer caminos alternativos que permitan construir esperanza en quiénes más lo necesitan.
Los subsidios inmediatos (Plan de Emergencia y Equidad del MIDES) ayudan a vivir el día a día con cierta dignidad, pero no solucionan las causas que generan las problemáticas de exclusión social en profundidad ( falta de oportunidades, de empleo y de educación, la problemática de la droga; la prostitución infantil; la trata de personas; el trato y maltrato a los ancianos; las condiciones poco humanitarias de las personas privadas de libertad, fundamentalmente las mujeres con hijos, etc). Realidades invisibilizadas que no se escuchan ni siquiera en los discursos políticamente correctos de un gobierno supuestamente progresista, socialista y humanista.
Debemos asumir que las sociedades se transforman y que lo permanente es el cambio. Con ese espíritu debemos avanzar y aprovechar la oportunidad de encauzar esos nuevos vientos de la mejor manera posible. De nada sirve refugiarse y añorar que todo vuelva a ser como antes, quiénes lo hacen están muy lejos de la gente y del Uruguay del siglo XXI.
Publicado hace un año por Administrador Vamos Uruguay
Hace un año wilson freddy agesta garay dijo...
CIERTO LO QUE UD ESCRIBIÓ, PERO TERMINAN RECONOCIENDO A NUESTRO " PEPE" COMO IDEÓLOGO DE LAS GRANDES REFORMAS SOCIALES DEL URUGUAY EN SU ÉPOCA, ACTUALMENTE MUCHOS EFECTOS NEGATIVOS SOCIALES SE DEBEN PRINCIPALMETE AL DESVÍO DE LA CORRIENTE BATLLE Y ORDOÑEZ.
LAS REFUNDACIONES QUE QUISIERON HACER ESTOS GOBERNANTES CAYERON EN UN SACO ROTO.
IMPOSIBLE IMITAR E IMPROVISAR PARA DARLE SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS SOCIALES QUE TODOS SOMOS CULPABLES, TODOS.
LA BASE ESTA, COMO DECIMOS EN LA JERGA FUTBOLERA, PARA MI LOS PROBLEMAS SON LOS MISMOS PERO CON OTRA VISIÓN ADAPTADA A LOS TIEMPOS QUE CORREN.
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