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UN AGUJERO DE MIL MILLONES

Pedro Bordaberry

“El Cielo bendice el lucro aunque maldiga el robo” le dice Shylock a Antonio en un pasaje de la formidable obra de Shakespeare “El Mercader de Venecia”.
Shylock es un viejo usurero que prestó dinero al comerciante Antonio y le reclama que le devuelva el mismo mas los intereses y multas. La multa es tremenda: una libra de carne del cuerpo de Antonio.
Esta obra maestra de Shakespeare pone de relieve el enfrentamiento entre el Derecho y la Justicia y es citada en reiteradas ocasiones por los Tratados de Filosofía del Derecho.
Antonio y varios más condenan la actitud del usurero y le piden al Juez que no aplique el Derecho ni la multa. La respuesta del viejo Shylock es tremenda puesto que apelando no ya a las normas terrenales sino a Dios pone en su boca que éste (el Cielo) bendice el lucro aunque maldiga el robo. Una crítica formidable. Por suerte el Juez no viola las normas y encuentra una solución acorde a las mismas y justa.
Recordé ese pasaje del Mercader de Venecia el otro día cuando preparaba mi participación en la sesión del Senado que recibió al Ministro de Economía.
Mientras revisaba los números de los distintos organismos y en especial el multimillonario crecimiento durante el primer gobierno del Frente Amplio de los pasivos de U.T.E y Ancap, me encontré con un agujero de más de mil millones de dólares en el Banco Central del Uruguay.
Entre el 31 de Diciembre del 2008 y el 22 de Marzo del 2010 el Banco Central perdió sólo por diferencias de cambio mil cien millones de dólares. Si, varios planes de emergencia o más del dinero que se necesita ahora para varios años de un Plan de vivienda.
¿Cómo sucedió esto? le pregunté a mis asesores en economía. Sencillo me dijeron. El gobierno pretendió parar la baja del dólar comprando dólares. Es una regla básica de la economía que sise empieza a comprar mucho un producto el precio de éste sube. Eso es lo que hizo con el dólar.
¿Entonces porqué el dólar igual bajó? les volví a preguntar. Lo que sucede es que esto es cierto si a la misma vez no se compran pesos. No entiendo, les dije. Sencillo me volvieron a repetir con infinita paciencia. Para comprar dólares se necesitan pesos. Si uno no tiene pesos tiene que ir a comprarlos u obtenerlos en el mercado.
Como el gobierno no tenía pesos se endeudó en el mercado pidiendo prestado en pesos y en Unidades Indexadas.
¡Entonces sacaba pesos y dólares a la vez! les dije a mis interlocutores. Si y por eso el dólar no paró de bajar porque a la vez que generaba demanda por los dólares lo hacía por los pesos.
Pero lo peor no es eso, me volvieron a alertar. Lo peor es que los intereses que se pagan por los préstamos que el Estado pide en pesos son mucho mayores que los que recibe por colocar los dólares que pasan a integrar las reservas del Banco Central.
A lo que se suma, me dijo otro asesor, que por diferencia de cambio, esto es, la desvalorización del dólar frente al peso y la valorización de la Unidad Indexada (UI) el país perdió en un año y dos meses ¡mil cien millones de dólares!
¿Qué recomiendan hacer entonces? fue mi última pregunta.
En primer lugar dejar de comprar dólares con déficit, esto es tomando dinero a tasas que llegaron a ser del 40% en los hechos. En segundo cancelar esa deuda con las reservas que tienen poca rentabilidad.
Lo que nos llevó al tan comentado tema del uso de las reservas. En realidad no lo son. Figuran como reservas pero fueron realizadas tomando deuda a unas tasas enormes. Mi secretario, miraba desde la puerta y con el razonamiento sencillo del que vive el día a día dijo: es como gastar con la tarjeta y pagar solo los mínimos.
Peor, le contestaron. Es como gastar con la tarjeta y no pagar nada.
¿Cómo es que nadie alerta o se queja? insistió.
Ahí recordé a Shakespeare y el Mercader de Venecia y le dije: es que el Estado como el Cielo bendice el lucro aunque maldiga el robo.

Publicado hace un año por Administrador Vamos Uruguay



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