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¡VAMOS URUGUAY!.

Pedro Bordaberry

Edmund Viesturs es uno de los más grandes alpinistas (escaladores) de la actualidad. Entre sus múltiples logros se encuentra ser de los pocos que escalaron todas las montañas de más de 8000 metros de altura.
Sobre lograr llegar a la cima de una montaña, Viesturs expresó “la cima es la mitad del camino”.
Recordé esta afirmación mientras leía los análisis de periodistas, políticos, politólogos y hasta sociólogos sobre el fenómeno que vivimos los uruguayos este último mes.
Varios intentaron explicar lo que vivimos. Intentaron encontrar respuesta a ese fenómeno que nos llevó a todos los uruguayos a colocar banderas en casas, autos y motos, dejar todo de lado cuando jugaba Uruguay en la Copa del Mundo de fútbol y sentirnos unidos, contentos y orgullosos.
Alguien recordó la película “Invictus” basada en el libro de John Carlin “El Factor Humano” y quiso comparar lo que vivimos hoy con lo que pasó en Sudáfrica en 1995 con la Copa del Mundo de Rugby.
El que lo hizo no leyó el libro ni entendió la película.
La Sudáfrica de 1995 venía de un enfrentamiento entre blancos y negros que llevaba años de apartheid, muertes y odio. Nelson Mandela logró que la población negra apoyara al seleccionado nacional “los Springboks”(identificado con los blancos) y que estos se sintieran representantes de toda la población y no de la minoría que había gobernado durante tanto tiempo.
Ello ayudo a evitar una guerra civil que todos veían inevitable.
Uruguay no enfrenta esas divisiones raciales ni esos riesgos de guerra.
Otro quiso llevar agua para su molino expresando que el éxito deportivo de nuestro seleccionado se debía al signo político del gobierno de turno.
Otro error.
Sería lo mismo que afirmar que el cuarto puesto en el Mundial de Méjico 70 se debió al gobierno colorado de Jorge Pacheco Areco o el primero del 50 al otro colorado de Luis Batlle Berres o el fracaso de la no clasificación del año 2006 al de Tabaré Vázquez.
No se la cree nadie.
No resisto la tentación de ensayar una explicación. La hago desde mis sentimientos y no desde la política o la sociología.
Fue raro ver como todos nos sentimos contentos aún cuando no fuéramos campeones. Lo lógico es que se festeje cuando se conquista el torneo. ¿Qué festejamos entonces?
Creo que cuando jugó nuestro seleccionado sentimos que nos representaron a todos los uruguayos y estos muchachos nos representaron muy bien. Ellos fueron el cristal por el que el mundo entero nos miró.
Como dice Visteurs la cima es la mitad del camino. La otra mitad, me parece, es el camino y como uno lo recorre.
Esa mitad, ese camino, el seleccionado de fútbol lo recorrió de una forma excepcional. No sólo en cuanto a los resultados deportivos sino por la forma en que lo hicieron. Un equipo en el que todos trabajan, se esfuerzan, y mantienen una conducta intachable. Tiene estrellas pero éstas dan el ejemplo. En ello el abanderado es Diego Forlán, un atleta excepcional dentro y fuera de la cancha que parece disfrutar cada cosa que hace y lo hace con humildad y alegría.
Todos los uruguayos nos identificamos con este equipo pero sobre todo sentimos que nos hace sentir orgullosos frente al mundo. Cuando en lugar de jugar y esforzarse nuestros representantes golpeaban o se tiraban al piso a cada rato, o tenían salidas propias de divos, los uruguayos sentíamos que no nos representaban bien.
Hoy sucede todo lo contrario.
Esta semana un amigo argentino me envió un e-mail y me dijo que querría ser uruguayo por estos días. “Me identifiqué con la entrega del seleccionado celeste, con su hombría sin llanto, su falta de soberbia, su orden y su humildad” fueron sus palabras.
Ahí encontré la explicación a este fenómeno celeste y recordé la frase de Visteurs. En el camino que recorrieron nos hicieron sentir orgullosos frente al mundo y eso es mucho más que llegar a la cima.

Publicado hace un mes por Administrador Vamos Uruguay



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