NO CABECEA PERO LE PEGA ...
Pedro Bordaberry
NO CABECEA PERO LE PEGA CON LAS DOS PIERNAS
Los uruguayos somos cuestionadores por naturaleza. Mi amigo Domingo el otro día me dijo que Diego Forlan no puede ser el mejor jugador del mundo porque no es un gran cabeceador. Lo miré incrédulo. “Así que a un tipo que le pega con las dos piernas, es rápido como un rayo, atleta, humilde, hace goles de todo tipo, patea los tiros libres, levanta unos centros que meten miedo, pasa la pelota como ninguno, juega de primera o la retiene cuando corresponde, vos le ves que no es un gran cabeceador” le contesté molesto.
Lo mismo pasa en la política. Si apoyamos una propuesta que viene del oficialismo y con la que estamos de acuerdo nos critican por hacerlo. Si nos oponemos a una propuesta que nos parece equivocada nos critican porque “ponemos palos en la rueda”.
Pocos piensan que apoyamos algo porque nos parece que está bien y si está bien no importa de quien proviene. Menos piensan que nos oponemos a algo porque legítimamente pensamos que hay una solución mejor.
Mi amigo me hizo un favor porque me convencí aún más que lo mejor es apoyar lo que creemos que está bien y no pasarnos todo el día buscando las cosas que están mal. Por ello me puse a pensar en las cosas que ha propuesto el Presidente Mujica en estos primeros meses que tendríamos que haber apoyado y no salimos públicamente a hacerlo.
La primera es la Reforma del Estado y en particular la del Estatuto del Funcionario Público. Hace quince años que se viene hablando de eso. Me animo a decir que las últimas tres administraciones con el Cr. Cobas primero, el Ec. Aramendía después y el Cr. Ramos finalmente llegaron a las mismas conclusiones. Pero la “madre de todas las reformas” como se la llamó rimbombantemente nunca llegó.
El Presidente Mujica decidió encarar el tema consciente que ese puede ser un legado importante que puede dejar su gobierno.
Las grandes líneas de trabajo que trascendieron son compartibles: a) un nuevo estatuto del servidor público; b) la simplificación de los vínculos laborales con el Estado y, c) la creación de un Estatuto para los cargos de confianza política.
El propio cambio de nombre de funcionario por “servidor” público ya está adelantando una orientación compartible. Se pone el énfasis en el servir, en el cumplimiento de la función y de esa forma se busca equiparar los derechos que tienen los funcionarios con sus obligaciones como tales.
La simplificación de los vínculos laborales con el Estado es compartible como todas las simplificaciones laborales. Pero aquí se debe tener cuidado con dos cosas. La primera que esa simplificación no signifique que se puedan hacer persecuciones políticas, o sencillamente sacar a funcionarios capaces para hacer ingresar en su lugar a servidores del partido del Gobierno de turno.
La creación de un Estatuto para los cargos de confianza política es una excelente propuesta. Mucho se habla de los funcionarios públicos y poco de quienes mandan y los dirigen. Esa legión de personas que llegan a Ministerios, Entes, Intendencias y demás organismos cada cinco años.
A ellos se les controla solo la legalidad de sus actos por parte del Tribunal de Cuentas. Debe controlarse también el resultado de su gestión.
Mi experiencia en la función pública me llevó a encontrar en el Estado a una gran cantidad de funcionarios responsables y con ganas de trabajar. Los que sólo necesitaban que se les diera la oportunidad, se les reconociera sus virtudes, se les fijara metas y objetivos y se midiera su gestión para mejorarla.
Muchos caen en el simplismo de pensar que terminando con la inamovilidad de los funcionarios todo se solucionará. La posibilidad de despedir cuando alguien no trabaja o se esfuerza debidamente es un elemento importante. Pero no es el responsable único de lo que sucede en el Estado.
No debemos hacernos trampa y ver también en nosotros, los que alguna vez dirigimos un Ministerio, un Ente o un servicio, parte del problema.
De ahí el acierto del Presidente de incluir el tema de los cargos de confianza en la reforma.
Nosotros lo apoyaremos, aunque mi amigo Domingo, con seguridad, me diga que no sabemos cabecear.
Publicado hace un año por Administrador Vamos Uruguay
Hace un año wilson freddy agesta garay dijo...
SI HABRAN CABECEADORES OPORTUNISTAS QUE BROTAN CADA CINCO AÑOS CON LA ADMINISTRACION DE TURNO Y QUE ALGUNOS SON TAN EXCELENTES CABECEADORES QUE SON CONTINUISTAS Y ETERNOS FLOTADORES.
SI SERA NECESARIO LA REFORMA PARA IR ARREGLANDO O CORRIGIENDO LO QUE OBLIGADAMENTE TIENE QUE RELIZAR UN BUEN FUNCIONARIO, SERVIR, NO SER VITALICIO ZANGANO DEL SACRIFICIO DEL PUEBLO.
BIENVENIDA TODA IDEA QUE BENEFICIE LA JUSTICIA SOCIAL.
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