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EMPARCHANDO

Pedro Bordaberry

A los uruguayos nos cuesta atacar los problemas de fondo. Preferimos hacer pequeñas reparaciones, “atarlo con alambre”, que encarar las cosas. “Whisky”, esa película maravillosa de Stohl y Rebella, lo ponía de relieve de una forma cruda e inteligente. En detalles como el arranque del auto del protagonista o pequeños incidentes de su vida diaria.
Es como que pensamos que mirando para otro lado o haciendo un pequeño ajuste podemos seguir y seguir.
La semana que termina fue pródiga en hechos y noticias. El acuerdo con la República Argentina por el monitoreo del Río Uruguay, las discrepancias por las modificaciones a la política antitabaco motivadas en las amenazas de acciones de empresas multinacionales, el accidente aéreo que le costo la vida a un reconocido profesional del Derecho y la empresa, la reunión de nuestro Presidente con el del Brasil, la comparecencia del ministro de Economía en el Senado por el nuevo régimen tributario, las investigaciones en el caso de las compras de la Armada, sacudieron la modorra informativa habitual.
Entre tanta información pasó desapercibida la interpelación al Ministro del Interior por las responsabilidades en el incendio ocurrido en la Cárcel de Rocha que ocasionó la muerte de doce personas. El manejo que de la interpelación hizo la bancada oficialista fue impecable desde el punto de vista político pero triste desde la óptica de la responsabilidad.
Las interpelaciones tienen dos objetivos principales: analizar los hechos, llegar al fondo de los mismos y, una vez logrado esto, determinar si existió responsabilidad política. De concluirse por parte de los legisladores que existió responsabilidad se puede llegar al voto de censura que posee consecuencias muy importantes.
Al reunirnos con la bancada de Vamos Uruguay que preparaba la interpelación se planteó el tema de si hacer valer la responsabilidad y acompañar un voto de condena a la actuación del Ministerio del Interior. Nuestra respuesta y conclusión fue que de antemano no se podía determinar si había existido o no responsabilidad. Lo que correspondía era escuchar al interpelante y al interpelado y luego resolver. Nociones básicas del derecho, en especial las que refieren al derecho de defensa o lo que los franceses llaman “jour a la Courte” así lo imponían.
Lamentablemente ese espíritu con el que se encaró la interpelación por parte de nuestra bancada y la de todo el Partido Colorado, no fue entendido. El interpelante, en un error estratégico enorme, entregó 50 preguntas que dilataron el centro de la discusión. El ministro interpelado resolvió no dar interrupciones y contestar durante horas las preguntas, con el evidente fin de lograr por cansancio lo que quizás no conseguiría por razón.
La bancada oficialista se movió con manos de yeso hacia un final anticipado. La oposición también. Así las cosas, todo terminó como se preveía. Con un voto de confianza del oficialismo y de rechazo de la oposición.
Sobre el conocimiento de los hechos por la opinión pública no quedó nada en virtud de las altas horas de la noche en que terminó la interpelación. La noticia del final no llegó al cierre de los diarios del día siguiente y para la del día después ya no era noticia ni novedad.
El tiempo transcurrido más la cantidad de hechos que se generaron pasaron el tema a un segundo plano.
Lo peor no fue eso. Lo peor fue que es poco lo que se dice del futuro. El gobierno parece haber apostado exclusivamente a remendar, “emparchar”, la situación carcelaria. Su propuesta consiste en poner más dinero, crear más cargos, trasladar presos a cuarteles y así solucionar la emergencia actual.
Nada dice del problema de fondo que es el constante aumento de la población carcelaria en el Uruguay. El Comisionado parlamentario lo ha advertido ya varias veces: hay un crecimiento constante que hace que cada vez se necesiten más plazas.
Hace cinco años el gobierno del Dr. Vázquez pretendió solucionarlo liberando cerca de mil presos. Al poco tiempo el problema se agravó.
El gran tema del que nadie habla es como hacer para evitar que esa población carcelaria siga creciendo. A nuestro juicio eso se logra trabajando en que no haya niveles tan altos de reincidencia y sobre todo menos delincuencia.
Para hacer caer la reincidencia se necesita sacar las cárceles del Ministerio del Interior y que no sean los policías los encargados de reeducar, reinsertar y cuidar a quienes delinquen.
A los policías se les capacita para otras cosas: combatir, perseguir, a los que delinquen.
Existe un proyecto del Diputado Anibal Gloodofsky presentado hace tres meses en ese sentido. Propone crear el Instituto Penitenciario para poner especialistas al frente de esta tarea y terminar con que quien es entrenado, capacitado y motivado para combatir al delincuente un día se encuentre cuidándolo, alimentándolo y tratando de reeducarlo.
No prestarle atención a esto será seguir poniéndole parches al problema. Lo que reitero aquí por más que a algún legislador oficialista no le gusta que lo diga y prefiera seguir atándolo con el alambre del ingenio popular.

Publicado hace un año por Administrador Vamos Uruguay


1 comentario:


Hace un año wilson freddy agesta garay dijo...

RECUERDO EN LAS CAMPAÑAS ELECTORALES EL PARTIDO DEL GOBIERNO , UNAS DE SUS TANTAS MENTIRAS Y DEMAGOGIAS CONSISTIA EN PONER EXPERTOS EN AREAS NEURALGICAS Y NO REPARTIR CARGOS POR CUOTAS POLITICAS PARA TRANQUILIZAR O MIMAR A SUS CAMARADAS PERDEDORES Y COMPAÑEROS DE ARMAS DE LAS GUERRILLAS QUE TANTO DAÑO OCASIONARON.
EL PONER UN INSTITUTO PENITENCIARO LOGICAMENTE QUE SERAN CIUDADANOS PREPARADOS PARA TAL FIN Y POR LO MENOS INTENTAR CAMBIAR O MEJORAR LA SITUACION.
Y LAS INTERPELACIONES VAN HA SER SIEMPRE IGUAL, TERMINAN IGUAL, LA ORDEN ES APOYAR A QUIEN SEA Y COMO SEA , NO IMPORTA LOS MEDIOS PARA LOGRAR EL OBJETIVO AUNQUE NO TENGAN RAZON Y SOLO TAPAR BACHES Y ESCARAMUZAS INTERNAS.
VAMOS URUGUAY ENTRO A JUGAR EN SERIO CON SUS EXPERTOS.
VAMOS URUGUAY ¡¡¡¡¡


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