Un Boxeador pidiendo la campana
Fuente: El Pais
El año del gobierno de Mujica empezó todo color de rosa y terminó con ceños fruncidos.
Pedro Bordaberry
El comienzo y el final de 2010 mostraron dos caras totalmente distintas. El año comenzó con grandes esperanzas y terminó con enormes preocupaciones.
Al instalarse el nuevo gobierno las cosas parecieron color de rosa.
El presidente convocó a todo el espectro político y se lograron acuerdos programáticos en temas sensibles como la educación, la seguridad, la política energética y el cuidado del ambiente.
Todos los partidos nos mostramos unidos frente al mundo inversor en Punta del Este en febrero. Todos los partidos apoyamos al país en la instancia de la sentencia de la Corte de la Haya, frente a Argentina, lo que fue destacado como una muestra de solidez y madurez democrática.
El crecimiento económico que se inició a finales de 2003 se mantuvo y la tasa de desempleo siguió bajando.
Se renovaron, después de 15 años, la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, lográndose un acuerdo en el que nadie tiene mayorías y todos tenemos garantías. Se integró a la oposición a los organismos estatales a los efectos de lograr un mejor contralor de los mismos.
El gobierno convocaba y los partidos aportaban y apoyaban. El fútbol nos trajo alegrías y todo se presentaba de la mejor forma. El presidente era escuchado y respetado y rara vez polemizaba.
De pronto todo cambió. Los ceños se fruncieron, las miradas se tornaron duras y las peleas y discusiones sustituyeron a las sonrisas y los acuerdos.
El presidente y su sector político, el MPP, terminan el año enfrentados con otros sectores del Frente Amplio, con casi toda la oposición, con algunos ministros, con muchos gremios.
En la semana previa a Navidad, tres hechos explicitaron lo que está sucediendo.
Primero. Al foro económico de ACDE no asistieron ni el subsecretario de Economía ni el director de la OPP, ambos afines al grupo del presidente. Fue la primera vez en la historia que dejan solos al ministro de Economía y el presidente del Banco Central.
Los mensajes fueron claros. Mientras desde Economía en el foro se habló de la eficiencia que debe tener el gasto, con especial referencia a la educación, desde Presidencia se contestó anunciando que se van a poner más impuestos a las empresas. ¿Los anuncios económicos no los hace más el ministro de Economía?
Segundo. La primera dama y senadora, Lucía Topolanski, y el presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, tuvieron una dura polémica sobre el funcionamiento del partido de gobierno. Topolansky acusó a Brovetto de falta de mando y este le contestó por la prensa que la senadora no cumplía con lo que se acordaba. ¿La primer senadora y el presidente del partido de gobierno se pelean por la prensa?
Tercero. El presidente fue al Parlamento y se reunió con uno de los líderes de la oposición a solas. Después recibió a otros legisladores pero aprovechó para atacarme de forma personal. ¿El presidente de todos los uruguayos bajando a esa cancha? ¿No tiene quien lo haga por él o pretende callar a quienes discrepamos?
Estos tres hechos ocurridos al final del año ponen de manifiesto el mal momento que está viviendo un presidente que empezó con un apoyo casi unánime y que termina cuestionado y cuestionando todo.
Su frase de que se siente solo, "un viejo predicando en el desierto", es definitoria de su estado emocional. Lo que no se sabe es si lo dejaron solo o por la mitad del año él se fue solo al desierto.
¿Quién tuvo la culpa de lo que sucedió? ¿Cómo fue que cambió ese espíritu de entendimiento del primer semestre y se transformó en este final de paros, esencialidades, discrepancias y peleas del segundo?
El clima comenzó a cambiar luego de las municipales, en especial después de la asunción de los nuevos intendentes. Terminada la euforia mundialista desde el gobierno se planteó crear 18 coordinadores departamentales en el interior.
A diferencia de otras propuestas, la oposición conoció esta a través de la prensa. No se la convocó para hacerle saber el alcance de la misma sino que meramente se comunicó lo que se haría. La misma vino luego de que el Frente Amplio analizara lo que consideró un retroceso en los comicios municipales.
La reacción fue la única que se podía tener: crear intendentes paralelos a los que la gente había elegido era no solo inconstitucional, sino una forma de no respetar lo que los uruguayos votamos.
Esa fue la primera señal de que algo estaba cambiando.
Después vino el triste episodio protagonizado por el mismo ministro de Relaciones Exteriores anunciando con el de Salud que dejarían sin efecto la política anti tabaco del anterior gobierno. Ante la crítica pública del ex presidente Vázquez fueron desautorizados y rápidamente dejaron sin efecto su propuesta.
No fue la única tensión con el ex presidente. El episodio que involucra al ex secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, provocó nuevos líos internos. En el Frente Amplio no actuaron con la misma mano de yeso que la bancada de senadores oficialistas y lo enviaron al Tribunal de Ética y Conducta como correspondía.
Los problemas se aceleraron y los apoyos se resquebrajaron.
Desde el Partido Comunista comenzaron cuestionamientos públicos. Cuestionamientos y divisiones que luego se trasladaron, en una suerte de peronización, al PIT-CNT. Lo que había comenzado con una división entre el gobierno y la oposición, pasó a ser un problema interno del partido de gobierno y terminó siendo un enfrentamiento entre gremios en conflicto.
Quizás con la intención de unir a su partido y a los gremios en conflicto se hicieron dos propuestas relacionadas con la Ley de Caducidad y el voto en el exterior.
Fue peor la enmienda que el soneto, porque intentó desconocer el resultado de los plebiscitos de octubre pasado. Desde el gobierno, en especial desde cancillería se planteó derogar la Ley de Caducidad y aceptar el voto de los uruguayos en el exterior. El pueblo uruguayo había rechazado ambas propuestas en octubre.
Desconocer la voluntad popular alejó al gobierno de la oposición pero además le provocó divisiones dentro de sus propias filas, en especial en el Senado.
La solución que el presidente pretendió darle al problema fue aún peor. Sostuvo que él no tenía nada que ver con la propuesta. Era difícil creer que el canciller y el secretario de la Presidencia habían trabajado en el proyecto sin su conocimiento.
Mientras todo ello sucedía siguió con un raid mediático en el que semana a semana habló de todo y de todos. Fue como intentar apagar los incendios con nafta.
El final del año le llega en el momento justo al presidente quien parece esos boxeadores que empezaron el round bailoteando alrededor del rival, mostrando sus destrezas y habilidades, pero que luego de recibir tres o cuatro directos al mentón, terminan pidiendo la campana para poder ir al rincón y recuperarse.
Malgastó el primer año de su gobierno en crear enfrentamientos en lugar de buscar consensos para lograr objetivos. De un presidente que muchos sentimos como de todos pasó a ser un presidente que gobierna con unos pocos. Lo hace además de una forma desordenada, a veces con anuncios que al día siguiente o hasta el mismo día, vienen acompañados de contramarchas. Muchas veces lo contradicen sus propios ministros y miembros de su partido.
Es como que los anuncios no están precedidos de análisis, ni discusiones, que no hay una metodología de trabajo y gestión.
Todavía le quedan cuatro años para gobernar. Puede parecer mucho pero no lo es si se quiere concretar cosas buenas para el Uruguay. Para lograrlo tiene que volver a mirar el bosque y no el árbol.
Mucho se habla de "la barra" que rodea al presidente. Él es inteligente y sabe que para lograr las cosas debe gobernar con todos los uruguayos y no con un grupo. De lo contrario seguirá peleándose con la oposición, con sus ministros, con el Frente Amplio, con los gremios y con los empresarios, buscando la paja en el ojo ajeno.
Cuando en realidad la viga estará en el propio.
PEDRO BORDABERRY
Pedro Bordaberry representó, este año, muchas cosas. Fue responsable de la resurrección de un Partido Colorado que recuperó el optimismo de volver a pelearla. Con su fidelidad a Twitter, se volvió el primero de los políticos de hacer un uso sistemático de las redes sociales. Se transformó en uno de los principales referentes de la oposición en un universo de mayorías absolutas, haciendo equilibrio entre la importancia de colaborar con el nuevo gobierno y criticarlo con severidad. Con el presidente tuvo algunos acercamientos, pero también diferencias muy importantes.
Publicado hace 2 años por Administrador Vamos Uruguay
