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UN DEBATE IMPOSTERGABLE
(por Andrea Maddalena)
Durante los últimos años, en la agenda política de las mujeres, los temas que se han asumido con real compromiso han sido los vinculados a la violencia doméstica; representación política, educación, situación de la mujeres rurales, trabajo, salud sexual y reproductiva, mecanismos estatales para implementar políticas con perspectiva de género procurando la equidad.
Del proceso de discusión y diagnósticos, con la participación de la Comisión Nacional de Seguimiento de los Compromisos de Pekín (integrada por organizaciones de todo el país), y los compromisos asumidos por los gobiernos nacionales, en la Plataforma de Acción de la IV Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer (Pekín 1995), surgen las propuestas que hoy están siendo debatidas en el parlamento uruguayo como en la sociedad en su conjunto.
A través del Plan Nacional contra la Violencia Doméstica, se logró involucrar a varias carteras ministeriales ( Salud Pública, Educación e Interior); al poder Judicial, Universidad y gobiernos departamentales, siendo política de Estado incorporada al presupuesto nacional. En relación a la representación política, todas las agrupaciones políticas están experimentando debates en su estructura interna, modificando procedimientos que ejerzan discriminación directa o indirecta hacia las mujeres. Por Ley, además, se ha propuesto un sistema de porcentajes de participación de mujeres en los cargos electivos, que ha sido debatida en el parlamento.
Asegurar la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo público y privado, ha sido un objetivo fundamental, durante muchos años, de legisladores/as, organizaciones no gubernamentales y el Estado; garantizando la incorporación de la perspectiva de género a las políticas generales y sectoriales como así también el cumplimiento de las leyes que posibiliten la equidad de géneros en todos los ámbitos productivos del país.
En el marco de la salud sexual y reproductiva, aparece como preocupación específica la problemática del aborto inseguro, motivando éste, el debate político y social que promueva modificar la legislación actual, para que sirva como herramienta a la problemática del aborto inseguro y la inequidad hoy existente entre las mujeres uruguayas. La incorporación de programas de educación sexual y prevención de la violencia en todos los niveles educativos, están siendo evaluados con resultados significativamente alentadores y desafiantes.
La inclusión de todos estos temas en los programas de los partidos políticos y en sus propuestas electorales, es resultado de la militancia permanente y en muchos casos silenciosa, de muchas mujeres, comprometidas con las problemáticas sociales que hacen a la equidad de géneros y a la justicia social. Hoy, dicha tarea, se visualiza en el debate parlamentario y en la sociedad uruguaya. Existen legisladores/as que se llaman a silencio por miedo a sufrir grandes costos políticos; otros comparten su opinión y generan nuevas miradas y hay actores sociales que a través de la hipocresía y el autoritarismo pretenden generar conciencia y responsabilidad social. Todos y todas tenemos derecho a expresarnos libremente, pero no tenemos derecho a evadir las realidades que son transversales a todos los ciudadanos de este país, asumiendo un verdadero compromiso con aquellos más vulnerables socialmente.
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